
Las mujeres se quejan diciendo que los hombres pensamos con el pene.
Esa es una enorme y cruel mentira. Nosotros SENTIMOS con el pene, que es algo totalmente diferente.
Lo que sucede es que todos los hombres tienen, de hecho, dos corazones: uno famoso, localizado tras la caja toráxica, alineado a la izquierda, a la altura del pecho; y otro menos conocido -espiritual- ubicado precisamente dentro de la cabidad superior del mentado miembro viril.
La total ignorancia sobre esta situación, junto también a la desconocida existencia de nuestro segundo cerebro -el estomacal- (que comentaremos en otra ocasión), constituyen las principales razones por las que muchas veces, hombres y mujeres terminan distanciándose.
Numerosos científicos postulan que cuando ellas, damicelas ignorantes, no logran entender que AMBOS corazones tienen poderosos sentimientos (actuando en forma independiente, por cierto), y que AMBOS merecen un profundo y reflexivo respeto, la desgastada relación masculino-femenina comienza a iniciar su cuesta abajo. Una vez que esta situación sea correctamente asimilada, la humanidad se verá por fin capacitada para alcanzar un nuevo nivel en la escala evolutiva.
EL AMOR
El hombre piensa y vive de manera singular. Sin embargo existe un punto dentro de su existencia donde abandona su condición de alegre simiocidad para adquirir nuevas e interesantes facultades, comportamientos y características. Es lo que llamamos "amor". Estas características serían sucitadas, al parecer, por un mecanismo situado al interior de la inmarañable figura femenina. No está claro el origen ni los componentes con los que operan estos mecanismos, sin embargo está científicamente comprobado que todas las integrantes de este género humano, llevan incorporado en su organismo una suerte de imán que atrae sin excepciones, irrefutablemente, a alguno de los dos corazones existentes dentro los varones.
Recientes estudios daneses demuestran que el fenómeno conocido como "verdadero amor", surge solamente cuando ambos corazones masculinos sienten con igual intensidad y pureza un insistente apego u atracción hacia su contraparte femenina. Sin embargo, con frecencia ocurren sucesos que llevan a la confrontación, tales como que un sentimiento se confunda con el otro, o que ambos sean confundidos, al mismo tiempo, con ciertos tipos de malestar estomacal. Pueden pasar años sin que estas diferencias sean notadas. Lamentablemente, la mayoría de los casos pueden llevar a la muerte.
Es por esto que hacemos un llamado a la comunidad internacional a poner atención sobre estos síntomas, y al mismo tiempo, a tomar conciencia, de una vez por todas, de la importancia y validez de los dos corazones masculinos, los cuales merecen un trato igualitario y sensible a la hora de tomar, sopesar u entender desiciones. Esta es la única manera para encontrar, por fin, la receta del verdadero amor. Y también, se cree, la existencia de Dios. No queda otra.
Atentamente
Dr. Diego Bonovo.
Académico de la Universidad de Liechstenstein.-